¿Cómo se hace una app?

Si tenemos en mente crear una app, la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Cuáles son objetivos que se persiguen con la aplicación móvil?, ¿qué va a ofrecer?, ¿a qué posibles necesidades del usuario responderá? En esta primera fase es recomendable realizar un trabajo de investigación previo para conocer más a fondo las características del mercado, conocer apps similares y comprobar que no exista una app que ya resuelva el mismo problema.

Antes de empezar a trabajar es importante tener clara cuál es la estrategia que se va a seguir para poder empezar a trabajar otras cuestiones como la funcionalidad y su estructura. De esta manera se establecen una serie de objetivos claros y que podrá servir como guía durante el desarrollo de la app. Además, esta fase ayudará a crear un cronograma de las acciones, equipo de trabajo y costes, entre otros procesos.

El siguiente paso es el diseño de la app, importantísimo para dar respuesta a aspectos tan fundamentales como el rendimiento de la app, la experiencia de usuario, la funcionalidad y la imagen. El mercado de las apps es cada vez más competitivo y es importante saber diferenciarse del resto, y una buena forma de hacerlo es a través del diseño. Y llega el momento de pasar a la programación de la app y a la parte servidora, es decir, de empezar a transformar todos los diseños y empezar a hacer la app realidad.

Una de las fases más importantes a la hora de crear una app es la de testeo. Es decir, antes de la puesta a punto y lanzamiento final de la app, es importante comprobar que todo funciona, si se están cumpliendo los objetivos iniciales y analizar si es necesario o no realizar cualquier cambio. Una vez la app ha pasado la fase de prueba, es el momento de lanzarla. Para ello también se deberán plantear una serie de estrategias relacionadas con su publicación: descripción, capturas, vídeo, palabras clave para el posicionamiento ASO de salida, etc.

Por último, y es uno de los pasos que suelen acabar en el cajón del olvido, es importante mantener viva la app. No se trata de lanzarla y abandonarla en la store, sino de monitorizarla; conocer los resultados de descarga, comentarios de los usuarios que puedan apuntar hacia nuevos cambios y rediseños, etc. En definitiva, mantener la conexión entre la app y el usuario.

A la hora de desarrollar una app no solo es importante seguir cada uno de estos pasos, también lo es hacerlo con calma y seguridad. Olvidar el aquí y ahora, e invertir el tiempo que sea necesario en la creación de una buena aplicación móvil. Para garantizar que se cumplan todos los objetivos y alcanzar el éxito, es importante conectar con una empresa solvente dedicada al desarrollo de apps. Una empresa que cuente con un equipo de profesionales que acompañe durante todo el proceso de desarrollo, desde la primera toma de contacto y lluvia de ideas hasta el lanzamiento y promoción de la app.