Apps de salud: Por qué proliferan, qué resuelven y cómo identificar las más fiables

Esas discretas pulseras inteligentes con las que nos vamos a dormir o a hacer deporte, vinculadas a apps que nos dan información sobre lo que descansamos o las calorías que quemamos, son el mejor ejemplo de cómo el mundo eHealth ha entrado en nuestras vidas ligado a costumbres del día a día. Wearables y aplicaciones que han venido para quedarse. Para ayudarnos en nuestros buenos propósitos de hábitos saludables. Y para muchas cosas más, como hacer de asistentes en tratamientos o para la prevención, razón por la que es importante ser muy escrupulosos al descargarlas en nuestro móvil.

Las apps de salud pueden llegar a controlar datos vitales, medir todo tipo de parámetros, ayudar a corregir la dislexia o prevenir un ictus detectando una arritmia. Son una herramienta terapéutica de primer orden que ya utilizan los profesionales sanitarios y los pacientes. La eSalud es ya un “motor de transformación sanitaria; el presente y el futuro, y en pocos años veremos la evolución de todos estos cambios en nuestra vida cotidiana”, según el último informe “eHealth (tecnología y medicina)” de la Conferencia española de Directores y Decanos de Ingeniería Informática (CODDII).

También son un negocio. Las empresas tecnológicas y farmacéuticas más importantes del mundo están haciendo una apuesta muy fuerte en iniciativas de salud y TIC. Según el último estudio de Rock Health3, el primer fondo de riesgo a nivel internacional dedicado a la salud digital, en 2015 la inversión en startups tecnológicas relacionadas con temas de salud superó los 4,6 billones de dólares en EE. UU. Otro dato revelador: cerca del 40% de las consultas realizadas en buscadores están relacionadas con temas de salud.

Eso explica que en los últimos años haya habido una eclosión de apps de salud. Incluso hay un Hackathon nacional de salud en Madrid que va por la tercera edición. La Fundación para desarrollar proyectos sociales de salud digital (iSYS), que ha desarrollado un sistema independiente de evaluación de apps de salud, contabiliza 165.000 aplicaciones publicadas de este tipo en Google Play y App Store. Teniendo en cuenta que la farmacia comunitaria española gestiona unas 18.000 referencias de medicamentos, se trata de un número muy significativo, que requiere de garantías y filtros de fiabilidad. Se trata de nuestra salud.

Razones que explican la eclosión de las apps de salud

  • Envejecimiento de la población. Según la OMS, entre 2000 y 2015 la esperanza de vida media en el mundo aumentó 5 años y, a nivel español, las predicciones del Instituto Nacional de Estadística apuntan que en 2050 la cifra de personas mayores se duplicará hasta los 16 millones; la mitad con más de 80 años y casi 200.000 personas superarán los 100 años.
  • Aumento de enfermedades crónicas. Ligado estrechamente a la tendencia del punto anterior y a los avances médicos.
  • Demanda creciente de servicios asistenciales. Para cuidar a personas dependientes, convalecientes o en rehabilitación que requieren de apoyo en tareas cotidianas, y cuya cobertura está muy saturada en el sistema.
  • Empoderamiento de los pacientes. Por responsabilidad y por prescripción, las personas que siguen tratamientos toman cada vez más la iniciativa para controlarlos de forma activa.
  • Mayor conciencia sobre los hábitos de vida saludables, con una medicina más preventiva y personalizada.
  • Alcance global. Por norma general las apps de salud aplican en cualquier lugar del mundo y, como apuntábamos antes, también tienen un recorrido como negocio a nivel global.

Cómo impactan en nuestras vidas y en el sistema

Según el mencionado informe de la CODDII, que en este punto coincide con el análisis de la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES), las apps de salud suponen:

  • Asistencia sanitaria más preventiva y monitorizada. Solo un dato que lo corrobora: en 2016 se vendieron 102 millones de wearables en el mundo, lo que según la consultora IDC, supone un 25% de incremento con respecto al año anterior.
  • Personalización del sistema sanitario.
  • Pronóstico y seguimiento de enfermedades en tiempo real; a distancia, sin que el paciente o el usuario tenga que desplazarse.
  • Participación del ciudadano en temas de salud: personas sanas que controlan sus factores de riesgo, pero también enfermos crónicos cuyas variables están chequeadas en todo momento.
  • Seguridad del paciente en todas las etapas del proceso sanitario y reducción de los episodios de crisis.
  • Integración de los sistemas sanitarios de distintos países, por el intercambio de información que propicia el desarrollo de las distintas soluciones.

Cómo identificar las apps de salud fiables

La diferencia del time to market de una app de salud (entre 1 y 2 años) y un medicamento (10 años) da idea de la rapidez con que se ponen en circulación, algo que no favorece la reflexión ni la evaluación de las aplicaciones con rigor. Además, existen evidencias de que determinadas funcionalidades pueden tener un impacto significativo en el estado de salud de la población. En España hay al menos dos organismos que se dedican a establecer un marco conceptual para la regulación y evaluación de apps de salud con su correspondiente certificación, basándose en la guía de la OMS Monitoring and evaluating digital health interventions:

Existen también webs especializadas en probar y comentar algunas de las nuevas aplicaciones móviles que se publican, como iMedicalApps. Los criterios de fiabilidad utilizados para minimizar riesgos por los citados organismos y esos portales son coincidentes:

  • Funcionalidad. Que la app cumpla las expectativas y las funciones se ejecuten según lo esperado.
  • Estabilidad. Que reproduzca su funcionalidad de una forma correcta y estable.
  • Confianza. Que cuente con aval científico reconocido dentro de los parámetros de la salud pública.
  • Usable e intuitiva.
    • Menús y navegación claros y sencillos.
    • Iconos grandes y visibles, teniendo en cuenta a uno de los principales públicos objetivos de las apps de salud: las personas mayores.
    • Autoadministrable para no resultar intrusivas (control de notificaciones push).
  • Popularidad. Que un número significativo de personas (dependiendo de cada ámbito o enfermedad) la utilicen de forma regular.

Tipología de apps de salud y algunos ejemplos

Aparte de las destinadas a pedir citas médicas o a la gestión de expedientes médicos, que podrían catalogarse como aplicaciones de productividad, las apps de salud se podrían dividir en dos tipos, en la mayoría de los casos vinculadas a wearables:

  • Apps de prevención. Permiten conocer en cualquier momento, en cualquier lugar y en tiempo real el estado biomédico de una persona en su entorno habitual (lo que se conoce como salud ubicua), para el control de hábitos alimenticios o deportivos.
  • Apps de tratamiento. En ocasiones relacionados con patentes, productos y servicios desarrollados por empresas TIC, que funcionan como asistentes.

 Y, por último, algunos ejemplos, las diez primeras pertenecientes al Top 20 iSYScore 2015-16 y las últimas desarrolladas por Cuatroochenta de la mano de sociedades y centros sanitarios:

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